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GRANDES DISCOS QUE NOS DEJO EL 2025



-Por Maximiliano Cevilan-

El 2025 volvió a demostrar que el disco sigue siendo una forma de expresión vigente dentro del rock argentino. En un año atravesado por lanzamientos en múltiples formatos y plataformas —convencionales y alternativas—, muchos artistas eligieron seguir apostando a la obra como concepto: discos pensados como un todo, ya sea en formato doble, en entregas por volúmenes o en LPs breves pero intensos, donde cada canción cumple un rol dentro de una narrativa mayor.

Al mismo tiempo, lejos del ruido del mainstream y de la parafernalia de los grandes medios, aparecieron verdaderas joyas que encontraron su lugar por fuera del circuito dominante. Discos que no respondieron a la lógica de la inmediatez, sino a la necesidad de decir algo con identidad, riesgo y contenido. En ese territorio más silencioso pero fértil, el rock volvió a demostrar que sigue vivo, creativo y dispuesto a reinventarse sin perder su esencia.

FITO PAEZ – ‘’NOVELA’’



La magia de Fito Páez en este último tiempo confirma algo que ya no sorprende, pero sigue emocionando: nunca se detiene. Entre colaboraciones con ahijados pródigos y compañeros de ruta, vuelve a abrir la puerta de un universo propio, uno que parece salido de la galera de un cuentacuentos. Un mundo donde conviven el chico flaco de lentes de Rosario, las melodías Beatle, el barrio como infancia siempre latente, los circos cósmicos, las brujas, los amores de bar, el rock and roll a lo García y la potencia inclemente del piano atravesando cada rincón de este doble disco conceptual al que decidió llamar “Novela”.

Hay discos que funcionan como un parque de diversiones armado de noche, con luces encendidas cuando nadie mira y una música que te empuja a entrar sin demasiadas explicaciones. Novela va por ese camino: un relato que se despliega canción a canción, sin pedir contexto previo ni justificar sus excesos. “Universidad Prix” abre el telón con brillo y desmesura, marcando desde el inicio que acá se juega en grande. Todo suena amplio, eléctrico, festivo, pero con una tensión subterránea, como esas películas donde lo colorido convive con algo inquietante.

Las voces habladas en “El amor” y “Nobody knows…” funcionan como pensamientos en voz alta, puentes que conectan escenas y refuerzan la idea de relato. No explican: sugieren. El disco se mueve, muta, pasa del susurro al golpe rockero sin aviso, como si se negara a quedarse quieto o a repetir fórmula.

En canciones como “Brujas salen de Prix” o “Maldivina”, la música gana cuerpo y empuje. Aparecen metales y capas de arreglos que confirman que este es un álbum pensado para sonar grande. Y cuando llega “Cuando el circo llega al pueblo”, reaparece una de las virtudes históricas de Fito: la canción directa, melódica, que entra rápido y se queda girando.

A lo largo del recorrido asoman guiños claros a su etapa noventera, a ese Fito expansivo y teatral de Circo Beat y Abre, donde cada tema parecía una escena distinta de una misma película. También hay espacio para la incomodidad: en “Superextraño”, Fito se planta frente al presente y dispara sin anestesia, recordando que no todo es celebración.

El cierre con “Sale el sol” funciona como despedida colectiva, luminosa y emotiva. Porque en Novela, el Fito de 2025 dialoga todo el tiempo con el de comienzos de los noventa y con ese adolescente eterno que todavía se asoma entre las teclas del piano. No hay nostalgia: hay continuidad. Fito no revisita su pasado, lo abraza y lo hace caminar junto al presente, demostrando que crecer sin perder la esencia sigue siendo, quizás, el gesto más revolucionario de todos.

KATARRO VANDALIKO – ‘’EN EL LADO B DEL CORAZON’’



Todo tiene su otro costado, como la noche tiene al día, la sal al azúcar, la luz a la oscuridad. Por supuesto, también el corazón tiene su lado B. ¿Qué pasa cuando lo que se compromete es el sentimiento? Tal vez ese costado sea el más particular: el lado oculto de cualquier emoción.

Un poco en esa montaña rusa de sensaciones nos vamos encontrando en cada paso pulsado de En el lado B del corazón, el disco que en 2025 nos trajeron los muchachos de Katarro Vandaliko, una banda que en cada nueva entrega sabe, siempre a su manera, encarnar la nostalgia de forma explosiva. Amores, desamores, cine clase B, terror y una bicicleta que pedalea a turbina conforman este viaje de diez tracks.

Los rasguidos y la pedalera de “Souvenir de astronauta” nos invitan a subir el volumen, llevándonos a un vuelo donde baterías y coros ayudan a pilotear en “Aterrizaje forzoso”. Seguimos en carrera por “Nuestro mundo” y “Nunca voy a olvidarte”, que con maestría de barrio y una melancolía a lo Sandro logran la transición hacia “Canción de inframundo”, una power ballad que al momento de entonarse genera un nudo en la garganta, como si fuera parte de la banda sonora de un film de Tarantino.

En “Otra vez”, los estribillos nos invitan a agarrarnos del vallado con un vaso de birra en la mano, mientras pasamos por esos homenajes que la banda sabe brindar en cada disco. En este caso, al maestro eterno Palo Pandolfo con “Ella vendrᔠde Don Cornelio y la Zona.

Llegamos luego al tema que le da nombre al álbum, donde un monólogo introspectivo, envuelto en una vibra punk, deja al descubierto su verdad más cruda. El cierre encuentra al disco con “A 10 mil kilómetros del olvido”, donde los cortes internos no solo muestran intensidad, sino también un clima teatral muy fino, que desemboca sin perder soltura ni potencia en “La verdad ha sido cruel”. En el último tirón de esta carrera, la batería marchando al compás de las violas deja algo claro: Katarro Vandaliko sigue vigente, explosivo, y con este disco abraza sus sombras para que sigamos caminando.

AUTOS ROBADOS – “ESTRÉS Y ALUCINACIONES”



Si hay una banda de la nueva camada del rock and roll que hoy se convirtió en abanderada de la Patria Stone, son los muchachos de Autos Robados. Con pasos seguros, firmes y una humildad enorme, están cosechando los frutos de mil noches. Esas noches que, apenas se enchufan los instrumentos, invitan a sumarte a ese mundo de calaveras, espectros, flequillos, lonas y trapos. Ahí, donde se te tatúa sola la lengua.

En cada disco manejaron la particularidad de ser breves y directos, simples en la forma, pero efectivos. Como en una película de cine negro, cada canción es el giro inicial del motor de un Ford Mustang rugiendo, donde vos tenés la llave para recorrer la ciudad. Desde el paisaje más onírico de los suburbios, pasando por bares salidos de un cómic de Sin City, hasta veredas copadas por zapatillas de lona, donde los ojos de las chicas invitan a la complicidad y a mover los pies al ritmo del más puro rock and roll.

Ahora, en “Estrés y alucinaciones”, el sencillo lanzado en este 2025, nos vuelven a invitar a esta odisea de jinetes urbanos que, donde tocan, juegan siempre de locales y agotan todo. Sin agregados, sin vueltas, rock de la vieja escuela al dos por tres. El arranque llega con “2 y Diagonal”, donde la rutina nos devora y aparecen esas oportunidades que empujan a escapar, sabiendo que no importa demasiado el después.

En “El muerto”, la banda demuestra que, además de dominar la fórmula del estribillo pegadizo y llevarlo al ángulo, sabe invitar al delirio y a la previa eterna de cada fiesta, donde todo puede terminar de la mejor manera… o quizás no. El clima se vuelve más denso, más nocturno, más peligroso.

Cerrando este sencillo aparece “Tus ojos”, una balada que devuelve la atmósfera pesada a la pulsación que marcan la guitarra y la batería. Ahí asoma una melancolía de amor y desamor, arrastrando la letra hacia la oscuridad del cine de Bogart, con la radio bajita acompañando un viaje nocturno largo, cuando todo cae, cuando Zona Sur guarda sus historias y no las suelta tan fácil.

Autos Robados encarnan ese vehículo a lo Mad Max que suma un nuevo logro en su kilometraje: canciones que acompañan a su gente en una caravana a todo motor rumbo a la próxima aventura. Una que demuestra, y sigue demostrando, que el rock and roll sigue más vivo que nunca.

DIVIDIDOS – ‘’DIVIDIDOS’’



Pasaron 15 años desde el último disco de estudio de Divididos. Sin embargo, es muy cierto que cuando un artista tiene algo nuevo para decir, es el momento justo para que las canciones y la obra tomen forma. Más aún en un mundo tan vertiginoso, a veces tan loco y volátil, donde el arte perdura como canal y como mapa para seguir en marcha. Había mucho que contar, y así Ricardo Mollo, Diego Arnedo y Catriel Ciavarella se volcaron de lleno a este disco que, luego de un trabajo arduo de seis años, finalmente vio la luz. Un viaje introspectivo a través de 12 canciones, observadas desde la rejilla de la vida, para ver más allá de lo que los ojos pueden percibir y el corazón sentir.

La velocidad y la potencia no se hacen esperar. Casi de forma íntima, el marcado de los palillos de Catriel en el primer tema, “Aliados en el viaje”, da el arranque para que el bajo de Arnedo se asome tímidamente y tome fuerza cuando Mollo empuña la guitarra. Un recorrido donde el mensaje principal es cuidar aquello que nos hace bien. Ningún verso deja de emocionar, acompañado musicalmente por una onda post-punk que crece como una ola y termina por estremecer en líneas que ponen la piel de gallina y anudan la garganta.

El paseo continúa con “El Monte de los Olvidos”, que arranca como una sonata arrabalera en forma de vals para luego explotar con ese sonido setentoso, un mazazo marca registrada de la Aplanadora. Allí aparece una idea central: no hay límites para la visión, y la música —o el arte— es ese puente para trazar el propio destino, incluso en terrenos inciertos o desolados. Como cereza sonora, regresa la armónica, ausente desde hace décadas, desde aquel inolvidable “El Burrito”.

La esencia Zeppelin criolla no descansa y la travesía sigue con “Bafles en el mar”, donde Mollo plantea que volver al centro es volver al silencio, en un viaje introspectivo donde los instrumentos dialogan para ampliar el panorama. Con “Doña Red” se profundiza esa línea, invitándonos a enfrentar el espejo emocional, reconociendo tanto la oscuridad como la luz, mientras la guitarra despliega juegos hipnóticos. El camino decanta con paso firme en “El Faro”, cerrando esta tríada power donde batería, bajo y guitarra dibujan, al compás de la letra, una reivindicación de lo analógico, la raíz y los primeros pasos. Un agradecimiento implícito a las influencias y a la voz interior, con timbas de aire woodstockero.

Dentro del disco, “Mundo ganado” y “San Saltarín” se presentan como polos que se tensan y se complementan. Mundo ganado se apoya en el costado más blusero del trío, una sonoridad identitaria que remite a esa manera tan propia de resignificar el folclore y el rock argentino. San Saltarín, en cambio, se mueve hacia un territorio más rítmico y expansivo, con una épica corporal que invita a la fiesta de la Aplanadora. Hacia el final, la aparición de las gaitas suma un matiz inesperado, casi como un guiño al eterno tano Luca Prodan.

Como si el sol comenzara a bajar, llega el costado fogonero con “Vos ya sabrás”, una carta en forma de balada que funciona como respiro antes de volver a subir con “Revienta en Mi Mayor”, la guitarra anunciando la explosión de la batería en “Insomnio”, y culminando con un viejo conocido como “Cabalgata deportiva”. El cierre llega casi de manera orquestal con “El Grillo”, donde una criolla y la naturaleza de un amanecer confirman que lo sencillo sigue funcionando cuando no se pierde la esencia.

Ninguna década es igual a otra, ni las historias, ni los recorridos son lineales. Sin embargo, en este nuevo disco Divididos reafirma por qué es la Aplanadora del Rock: porque la música siempre tiene algo nuevo para decir, algo más para ver y, sobre todo, mucho más para sentir.

DON OSVALDO – ‘’ZONA LIBERADA (VIVO)’’



La banda liderada por Pato Fontanet celebra y pone en perspectiva sus 15 años de trayectoria con la edición de un disco en vivo que funciona como síntesis y reafirmación de su recorrido. Tras tres discos de estudio, este registro captura el latido real del proyecto: el escenario, el contacto directo con su gente y un repertorio que se fue consolidando a lo largo de más de una década.

El álbum propone un recorrido por los himnos construidos en estos años, canciones que ya forman parte del ADN del grupo, y suma también clásicos de la etapa de Callejeros, revisitados con una vuelta de tuerca que los resignifica desde el presente. No se trata de una mirada nostálgica, sino de una relectura donde la identidad actual de la banda se impone con firmeza, sin perder la esencia cruda y emocional de los comienzos.

El disco recopila registros en vivo realizados entre 2022 y 2025, un período clave en el que el grupo consolidó su sonido y su convocatoria. Las tomas provienen de recitales en distintos puntos del país —Baradero, Quilmes, Villa Ballester, Morón, General Rodríguez, La Plata— y de escenarios emblemáticos como el Luna Park y el estadio de All Boys, reflejando tanto la intimidad de algunos shows como la potencia de las grandes convocatorias.

Más que un simple compilado de conciertos, este lanzamiento funciona como una fotografía sonora del presente, donde conviven la memoria, la experiencia y la vigencia de una banda que sigue encontrando en el vivo su forma más auténtica de expresión. Un disco que confirma que el camino recorrido no se detiene y la música sigue siendo el punto de encuentro con su historia y con su público.

CABALLEROS DE LA QUEMA – ‘`’FIESTA DE ZOMBIs’’



Una frase marcada en la memoria, casi como un graffiti que resuena: “¿Qué pasa en el barrio?”. Bueno, ¿qué no pasó? Veinticinco años después —con más años, más experiencia y más vida recorrida, pero con el mismo entusiasmo que los vio desfilar por Arpegios, Cemento y Dr. Jeckyll—, Los Caballeros de la Quema presentaron su nuevo disco titulado “Fiesta de Zombies”.

Se trata de un álbum de 11 canciones donde el sello del Oeste y su sonido están más que presentes. Sus letras y melodías recorren la crítica social ácida con humor, preocupación y una melancolía de alta poesía, planteando una mirada actual tanto del mundo como del universo íntimo.

El viaje arranca rápido, casi como un despertador matinal sin afeitar, con “Otro día en la oficina”. Le sigue “Y acá me ves”, una balada por excelencia con esa impronta explosiva de Iván Noble; fue el primer adelanto y promete convertirse en un nuevo clásico. La fiesta no decae, sino que se mantiene afilada con “Alma de mocasín”, un funk-rock de crítica ácida que pone la lupa sobre jóvenes "envejecidos" por la ambición: pibes que, en lugar de colgar el póster de Charly o Lennon, idolatran a políticos de derecha sin conciencia social. Aquí, los vientos y el estribillo cabalgan sobre el bajo, sumándolo a la lista de temas contagiosos.

La placa también pasa por la tanguería: la "porteñópolis" se desnuda en “Milonga rota”, una balada con aroma a calle Corrientes donde el bandoneón acompaña menciones a la farándula grasa. Sin escalas, llegamos al tema que da nombre al disco: “Fiesta de Zombis”, un reggae fogonero que destila picardía, descontrol y ese sonido característico de la banda que invita a mover la cabeza.

“Tanto vino bajo el puente” nos devuelve a las baladas sin caer en el derrotismo ni en lo edulcorado, tocando fibras sensibles con su atemporalidad sobre el desamor. Siguiendo ese "cielo gris", pero con mirada sociopolítica, el bajo galopa al compás de la guitarra en “Vuelven los cuervos”.

El rock and roll con tintes country mete púa sin acelerarse en “No empujen al río”, y se vuelve una odisea de "Lejano Oeste" en la increíble “Es hora”. Llegando al final, nos encontramos con la balada intimista “Todo va a pasar”, para desembocar en la "yapa" del disco: una versión de “Costumbres Argentinas” (Los Abuelos de la Nada) que está a la altura de la original sin perder la esencia de la banda.

Con Fiesta de Zombies, en este 2025, Los Caballeros de la Quema demuestran que, tras un cuarto de siglo, no se han oxidado. Mantienen la ebullición rockera en su ADN para seguir cantando, pero sobre todo, para seguir contando historias y haciéndonos pensar.

SANTIAGO MOTORIZADO – ‘’EL RETORNO’’



En paralelo a lo cosechado durante estos años con Él Mató a un Policía Motorizado, Santiago Motorizado se ha convertido en una de las figuras más interesantes del cancionero argentino actual. Desde la impronta de una voz desgarradora y profunda capaz de copar un fogón entre amigos o de brillar en feats con artistas de la talla de Cristian Castro, Wos, ¡Miranda!, Turf, Dillom o Vicentico, Santiago demuestra que puede sostenerse con luz propia.

Sin apelar a grandes complejidades ni metáforas rebuscadas, vuelve a confirmar que, cuando está bien llevado, el simplismo desde la canción funciona. Hay en su universo un clima de clímax cinematográfico constante: la cultura pop, la burla al mundo —a veces cruel— y una batería que convive con la guitarra criolla en cámara lenta se entrelazan en clips que funcionan casi como la banda sonora de una película de drama y comedia, imaginada bajo el lente de un Woody Allen barrial y sensible.

Lo cierto es que este tercer disco, publicado en 2025, es una obra que pide ser desglosada sin apuros, canción por canción, entendiendo que El Retorno no es solo un paso más en su carrera solista, sino también una reafirmación de identidad artística.

A lo largo de El Retorno, Santiago Motorizado construye un mapa emocional donde conviven la fe, la culpa, el deseo y la derrota cotidiana. En “Camino de piedras” aparece la búsqueda solitaria, casi espiritual, mientras que “Amor en el cine” transforma la cultura pop en un refugio sentimental donde amar todavía es posible. La nostalgia tecnológica de “Google Maps” dialoga con una geografía afectiva que se repite en “Pienso en vos”, donde los objetos culturales funcionan como relicarios íntimos. “La revolución” propone una épica mínima, más emocional que política, sostenida por la formula de su universo musical. En el tramo más nocturno del disco, “No me trates mal” y “El pastor me dio su mano” profundizan el costado confesional, entre ruegos, fe dudosa y trance emocional. “Oh Dana” y “El gomoso” aportan ironía, ritmo y una celebración agridulce del enamoramiento torpe y pasajero. “Jazmín chino” resignifica un clásico desde la emoción amplificada, mientras que “Te pido perdón” cierra el recorrido con humildad, aceptando la fragilidad como punto de llegada y también como forma de redención.

AIRBAG – ‘’EL CLUB DE LA PELEA VOL.I’’



Lejos quedaron los años de los primeros pasos, la estigmatización por parte de un sector del circuito rockero y los prejuicios que fueron marcando un camino sinuoso. Lo que nunca quedó atrás fueron los sueños ni las ganas de crecer.

En ese punto, el tiempo terminó dándoles la razón. Apadrinados por figuras fundamentales como Charly García, Chizzo Nápoli, Ricardo Mollo o el Canciller Vitico, Airbag supo transformar la perseverancia en identidad. Hoy copan cada ciudad en la que aterrizan, suben el volumen y reciben un abrazo multitudinario de un público que responde con ovaciones monumentales. La honestidad de seguir adelante, fieles a su convicción, los condujo a un reconocimiento merecido, tanto musical como humano. El 2025 fue, sin discusión, el año de los muchachos: funciones agotadas en los estadios de River y Vélez dibujaron la postal de un presente brillante, donde la convocatoria habla por sí sola y los posiciona entre las bandas que más gente movilizan.

En ese contexto irrumpe El Club de la Pelea Vol. I, una verdadera bomba.

Un discazo donde el rock de los 80 y 90 que los formó se hace carne a lo largo de diez tracks: guantes puestos para pelearle a la noche, pero también espacio para el respiro, las baladas, la búsqueda personal y la ruta eterna hacia lo que existe más allá del ocaso.

Con un claro coqueteo al western, el disco arranca de forma emotiva y potente: “No confíes en tu suerte” abre el juego mostrando el filo de la navaja entre la entonación y la música, marcando desde el inicio el carácter del álbum.

“Por eso nadie recordará tu nombre” irrumpe con un rasgueo de guitarra que rápidamente se transforma en un clásico instantáneo, desbordando energía como una explosión emocional.

Sin dejar el polvo de la carretera, la armónica aparece en “Extrañas intenciones”, donde el ritmo y el color refuerzan la idea de que nada volverá a ser como ayer.

“Corazón lunático” es rock puro, con un bajo estridente y una fuerza cruda que señala una nueva etapa para la banda; el piano en el estribillo suma una capa melódica que invita a un viaje desenfrenado. Entre los adelantos, “Anarquía en Buenos Aires” dibuja una ciudad al borde del colapso, persecuciones, fuego y caos. “Nunca lo olvides” funciona como la balada central, con la lluvia cayendo sobre cada verso, mientras “Verte de cerca” aporta una sensualidad oscura y nocturna.

Sin dar respiro, “El hombre puerco” expone miserias humanas sin maquillaje. El pulso rock and roll vuelve con “Especial 56”, donde asoman influencias de Mötley Crüe y Riff, filtradas por un sello propio. El cierre llega con “Irme lejos”, un autoexilio más espiritual que geográfico.

En conjunto, El Club de la Pelea Vol. I se afirma como un documento del presente: bancar la ruta con los puños, saber cuándo respirar y deja la puerta abierta a una segunda parte que promete más pelea y más verdad.

HEROICOS SOBREVIVIENTES – ‘’EL ULTIMO’’



El 4 de abril de 2024 marcó un golpe profundo para la Patria Stone y el entorno cercano de la escena. Tras una vida entregada al rock and roll, por fuera de la lógica del mainstream y con un sólido reconocimiento de sus pares, el cuerpo de Fer Pita dijo basta, volviéndose uno con el firmamento y con aquella música que siempre rezaba que “no morirá”.

Aun con el dolor latente, el silencio nunca fue una opción para heroicos Sobrevivientes. Desde una actitud resiliente, ese tiempo fue transformado en trabajo creativo con el objetivo de dar forma al disco que Segundo y Fer habían pensado como sucesor de ‘’Furia’’ (2021). El álbum fue proyectado aproximadamente seis meses antes del fallecimiento de Fer y conserva su presencia de manera directa, con tres canciones interpretadas por él. Entre finales de marzo y principios de abril del 2025, en el marco de la despedida de la banda en el Teatro Vorterix, dio luz lo que terminaría siendo su último trabajo de estudio: ‘’El Último’’.

La alquimia creativa de la dupla Gassiebayle / Pita se manifiesta con claridad a lo largo de este trabajo, grabado en Estudios Panda entre agosto y diciembre de 2024. El disco recorre canciones de distintas etapas del grupo, combinando composiciones surgidas tiempo atrás con material más reciente. En ese recorrido, el rock and roll no sólo invita a mover los pies, sino también a alimentar el espíritu: un viaje introspectivo donde la ley de la calle, la experiencia vivida y la búsqueda constante de un camino propio funcionan como ejes narrativos. Esa conjunción entre honestidad humana y musical, que siempre los caracterizó, reafirma una identidad sostenida en la formula del rock de la old school, invitando a alzar copas, como también preparar el corazón para cerrar el telón.

Arrancamos fuerte con ‘’Te dare Rock and roll’’, una vieja canción rescatada de la época de Errantes de Medianoche (banda anterior a HS donde estaba Segundo junto a Maxi ‘’El Colo’’ Cao), la cual carga esa crudeza y composicion sonora que retrae a la de los Stones de los 70’s. Seguimos con ‘’Sol de Liberación’’ la protesta power en la voz de Fer que la convierte en un estandarte revolucionario.

El clima vuelve a girar hacia el rock and roll más festivo con “Monito Cachivache”, una invitación inmediata al baile, latita en mano, marcada por el diálogo entre el saxo y las guitarras. La canción funciona como una crónica barrial particular casi delirante, con un estribillo diseñado para ser cantado a todo pulmón y una historia que, sin rodeos, expone las consecuencias de la vida al límite de un dealer que las va a pagar.

El Rhythm and blues toma protagonismo en voz de Fer, esta vez con ‘’Alumbrame’’, una vieja conocida del cancionero Heroico que fue llevada a otro climax sin perder su alma, con un resultado hipnótico y mas personal.

Sacamos la lengua y seguimos afilando las guitarras, esta vez con ‘’Sangre y Agallas’’ donde Segundo nos lleva un viaje introspectivo y reflexivo con el paso del tiempo, la identidad y la permanencia del espíritu frente al desgaste del cuerpo, sin nostalgias banales. El viaje y la aceptación de la experiencia con los honores de quien uno es y demostrando que el espíritu nunca se rinde.

Bajamos los decibeles, o casi, para llegar a una de las canciones más emotivas del disco, “Heroico Sobreviviente”. Una balada de tono trágico y destino fatal que entrelaza las historias de dos viejos amores, marcados en la vida tanto de Fer como de Segundo, rescatada del cajón de los recuerdos para finalmente tomar forma en el estudio. La canción carga con un velo de tristeza que atraviesa todo su desarrollo. Sin embargo, lejos de quedar atrapada en la melancolía, encuentra en su estrofa final un punto de luz y le otorga un cierre cargado de sentido, donde ciertos heroísmo nacen de ser un sobreviviente.

El desandar de desamores ponzoñosos toma forma en el rock de cantina de “Serpiente Venenosa”, una canción donde el registro de Fer construye una parábola directa que recuerda que, incluso después de la mordida, el corazón puede resistir al veneno.

El final llega con el track 8, la filosófica y confesional ‘’Bajas Pasiones’’, una canción que se ponen en aprendizaje y la necesidad de escapar de ciertos mandatos para encontrar una identidad propia, poder llegar a esa liberación plena. Es la búsqueda de libertad y la decisión de quitarse el miedo y sus disfraces, incluso cuando eso implique quedar expuesto.

Un disco emotivo que ayuda a entender por qué aquello que el cuento clásico hoy ya es leyenda. Con más de tres décadas de recorrido y una influencia decisiva sobre generaciones que llegaron después, la banda vuelve a dar cátedra de lo que significa el rock and roll entendido como forma de vida a un mundo que de a ratos te caga a palos, pero también te abraza.

Si bien este trabajo cierra un capítulo fundamental para cada uno de los músicos que formaron y forman parte del proyecto, así como para la familia heroica que lo acompaña, también confirmaron que abre la puerta a una nueva aventura. Con el mismo espíritu intacto, reafirmándonos una vez mas que somos sobrevivientes desde siempre y heroicos hasta el final.

BABASONICOS – ‘’CUERPOS VOL.I’’



Siempre adelantados, siempre innovando y demostrando que ninguno de sus discos es igual al anterior, Babasónicos se suman en esta etapa a la lógica de los capítulos o entregas. Así, en 2025 presentan ‘’Cuerpos Vol. I’’, una obra ecléctica, atravesada por una fuerte metáfora cinematográfica y una identidad sonora en permanente mutación.

La batería, combinada con capas electrónicas y el coqueteo de la guitarra, construye en diálogo la melodía de “Tiempo Off”, donde Adrián Dárgelos oficia de narrador futurista y sentencia: “Nací cansado de esperar. Sé que no hay chances. Tirame tiempo off. Tomate un tiempo off de mí”. El tema marca el pulso introspectivo y contemporáneo del disco.

El rock más clásico de la banda choca con una wave ochentera plenamente vigente en “Revelaciones Aparte”, donde la autodestrucción se debate entre el cuidarse demasiado y animarse, abriendo un espacio estéril, sin alma, en el que el futuro ofrece humillaciones y el pasado no luce del todo noble. “Maracuyᔠcontinúa ese clima, sin esquivar el dolor ni los errores de una relación donde nadie quiere salir herido.

“Cocos” invita a bajar las luces hasta dejarlas tenues, proponiendo una ensoñación hacia algún lugar perdido del trópico, quizás no tan lejano de donde estamos. Le sigue “Advertencia”, primer adelanto del disco, donde la filosofía que roza el erotismo, tan característica de Dárgelos, se manifiesta como un incendio íntimo en la confesión: “Siento que escapamos de algo todos, pero no de lo mismo”. Las revelaciones continúan con “Miau”, una de las piezas más sugestivas del álbum, envuelta en una atmósfera de bar y after.

Con un pulso espectralmente electrónico, el órgano marca el ritmo de “Labios Apilados”, un torbellino de historias de amor y voces que resuenan alrededor de aquello que se quiere ocultar. En la recta final aparece “Mercado Blue”, que enciende la penumbra con un sintetizador de impronta cercana a Virus, donde la banda vuelve a jugar con el lenguaje económico para hablar, en realidad, de identidad, valor y contradicción personal, tiñendo la atmósfera de intimismo negro y azul.

El cierre llega con “Mi Propia Música”, un funk soul con una impronta sónica que sólo Babasónicos puede lograr, funcionando como broche preciso para esta primera entrega.

Un desafío que comenzó con ‘’Trinchera’’, su disco anterior, pero que aquí se percibe más esperanzador, sin perder la estética ni la elegancia que los caracteriza. Cuerpos Vol. I confirma que ciertos futuros ya fueron visitados por la banda y regresan, disco a disco, convertidos en materia viva.

ERUCA SATIVA – “A TRES DÍAS DE LA TIERRA”



Si hay discos que se volvieron sinónimo de potencia en este 2025, es imposible no nombrar ‘’A Tres Días de la Tierra’’, el último trabajo de Eruca Sativa. El power trío cordobés integrado por Lula Bertoldi, Brenda Martin y Gabriel Pedernera entrega una obra conceptual intensa y decidida, producida por Afo Verde y grabada en los históricos Criteria Studios de Miami, donde dejaron huella AC/DC, Eric Clapton y Eagles. Nada de eso es casual: desde el primer segundo, esta odisea intergaláctica de 14 canciones hace sentir su peso.

El bajo tembloroso y los rujidos de una guitarra con ADN RHCP nos dan la bienvenida en “Eso No Es Amor”, un retrato crudo de las relaciones tóxicas en una época que enciende banderas rojas a cada paso. El salto directo al rock de protesta se afirma en “No Pasarán”, uno de los primeros adelantos del disco, con una consigna clara y sin rodeos.

Bajar un cambio sin resignar intensidad nos lleva a “Lío”, con una atmósfera funk californiana que no pierde la marca propia de la banda. Luego aparece “No Pises las Flores”, una canción que se mueve en un territorio de elección y conciencia: cuidar la sensibilidad, los vínculos y lo humano en medio de la vorágine. “Volarte”, que completa la tríada de adelantos, abraza la melancolía sin opacarla, integrándola al ritmo para comprender al otro incluso cuando duele, y para afirmar que quedarse también puede ser una forma profunda y valiente de libertad. El amor aparece como travesía compartida, no como fuga solitaria.

Las raíces folklóricas se manifiestan en “Chacarera del Primer Día”, sin frenar el envión de “Contra Nosotrxs”, donde la banda vuelve a elevar la demanda social con versos filosos y elegantes. La tensión continúa en “Qué Hay en Vos”, apuntando contra la violencia uniformada, y se profundiza en “Canción Urgente”, donde cuerdas y climas folklóricos sostienen un grito con el puño en alto contra el sistema político actual.

La densa y oscura “Piedra” espesa el viaje sin perder poesía introspectiva. La nave avanza sin escalas hacia los últimos puertos: “Aquí y Ahora” nos enfrenta a una verdad incómoda —la vida no es un simulacro—, mientras que “Bájense del Barco” deja una de las frases más potentes del disco: “Remar en contra hasta morir no es precio justo para quien busca seguir”. El tramo final se ilumina con “Luz Verde”, explosiva y catártica, donde el quiebre interno empuja a volver a ser uno mismo. El cierre llega en forma de balada íntima con “Niña”, donde las voces se entrelazan con una emotividad precisa y sincera.

A Tres Días de la Tierra es un disco cargado de política y demanda social, pero sobre todo es una nave que ayuda a comprender el presente sin perder sensibilidad ni fuerza. Un trabajo que confirma que Eruca Sativa no solo se planta con convicción sobre el escenario, sino también en la calle, en la realidad y en cada canción.






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